Déco

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miércoles, 4 de enero de 2012

¡Magos, la noche!




Solo una noche y la siguiente será mágica.

Recordáis, como era? como apurábamos el mínimo espacio en la carta para que cupiera todo lo que queríamos que nos trajeran, pedíamos para todos, yo por lo menos, era generosa, pedía hasta para quitar el hambre en el mundo, pedía tres hermanos uno chino, otro de color y un indú. Recuerdo de pedir un coche y un caballo, y detrás de todo eso, daba paso al catálogo del Hipercor, logicamente en plena liz con mi hermana, que por ser mas pequeña, se pedía lo mismo que yo para imitarme y no era capaz a meterle en su cabeza que debía de pedir otras cosas o no nos lo traerían repetido, jajajajaja. Lo que no entiendo era porque pensaba que los hermanos que me iban a traer los Magos, no serían tan pesados como mi hermana actual. Después de escribir mi carta de dos caras y por los márgenes incluso, escribía la de mi hermana poniendo sumo interés en todo lo que me gustaba a mi y la oía protestar,  yo la amenazaba y le decía, pues ahora no escribo y no te traerán nada, entonces cedía, jejejejeje, el poder de ser mayor, para algo tenía que servir, el resto de las veces es: no la toques que es pequeña, dejala pobre aún no sabe hacerlo, ve tu que eres la mayor, anda mujer que mas te da es chiquitita; ya me tenía frita.

Esa tarde mis padres nos llevaban a entregarle la carta a Aliatar, sito en una gran tienda de juguetes, nervios y desasosiego, pero yo me serenaba pues teníamos que ir las dos y decirle en poco tiempo todo lo que queríamos, y yo creo que no se me olvidaba nada, así que siempre era la que mas tardaba, le escuchaba como le daba un ataque de risa y se tapaba la boca, ahora comprendo que lo que hacía era sujetarse la barba, yo creo que la risa le entraba cuando le pedía mis tres hermanos.

Desde ese día hasta las noche mágica, mis propósitos eran de ser la mejor persona del mundo, obediente y no protestar por nada, pues siempre alguien me recordaba que no tardarían en avisarme de porque algún regalito no se me había podido entregar y no quería que eso sucediera, cosa inevitable, claro, teniendo en cuenta mis encargos, jajajaja.

Llegado el día que antecede a la noche especialmente fantástica, no era capaz a probar bocado, deseaba que fuera la hora de irme a la cama, pero imposible dormir, uy se me olvidaba, he de poner el tentempié para el viaje de los tres magos y sus animalitos, unas copitas de algo, y unos mazapanes y turrones, agua para los camellitos, todo muy bien colocado y muy adornado, para que vieran que éramos niñas muy buenas y ordenadas. Esa noche estrenábamos sendos pijamas, claro con el fín de hacernos fotos que luego irían a completar los millones que ahora llenan albunes dormidos en las estanterías de distintos lares. Sin rechistar y habiendo sido muy pero que muy buenas nos disponíamos ir a nuestro dormitorio, compartíamos por supuesto, esa noche no habría peleas ni riñas, ni na de na, solo nervios y expectación.

Nuestros pensamientos viajaban a lo alto de los tejados esperando sentir como los camellos pisoteaban nuestras tejas y los Magos, cuan de acróbatas se tratase, se descolgasen por las ventanas de nuestra habitación, llevando  todos los juguetes encargados, a mis hermanos,  el coche y la comida para quitar el hambre del mundo. Eso sí la cabeza metida dentro de la cama tapaditas del todo no fuera que pensaran que estábamos despiertas y se liara parda, jajaja, con ese temor alegre, nos íbamos al país de nunca jamás, y dejábamos que los Magos de casa hicieran su trabajo, pienso que el trabajo mas importante de su vida, pues ahora me paro y me pongo en su lugar, y me digo hay algo mas importante que crear magia y ver la ilusión reflejada en la cara de tu hijo, la expresión de gratitud de una labor bien realizada, la mirada de asombro en su rostro cuando ve como sus mazapanes han sido devorados y las copitas bebidas por los agotados Magos, y nada que decir si encima dejan una carta dando las gracias por el aperitivo. Logicamente los juguetes sí, pero los hermanos y el hambre en el mundo, nada de nada, pero siempre en mis cartas mi petición era la misma, nunca cejé en el empeño de dejar de pedir una y otra vez que se terminara con el hambre en el mundo, pues nunca se sabía si en algún momento, alguien decidía que ya era hora de arreglar ese problema.

No deberíamos de perdérnoslo, pues a lo largo de nuestra vida repetiremos este periodo de tiempo y disfrutaremos de ello,  porque pasen los años que pasen, y suframos las vivencias que suframos, en nuestro  interior estará aquel niño/a, que conserva a buen recaudo esta preciosa pero corta etapa de nuestra vida, en la que la inocencia  alimentada por el cariño de nuestros padres, y con la complicidad de los Magos hicieron que por un breve espacio de tiempo tocáramos la magia con nuestros dedos.


Esta lectura es en recuerdo de tantos niños, que no han tenido la suerte de vivir noches tan especiales como esta de Magos, y que tienen tanto derecho y necesidad de vivirlas como todos nosotros. Entre todos podemos conseguir que por un momento sientan que también ellos pueden tocar la magia con sus dedos.


PD
Quien no recuerda estas noches de Magos? y quien no quiere rememorarlas con sus hijos? Los niños del mundo son hijos de alguien, aunque ya no estén. Por todos los niños que en esta noche dormirán a la intemperie o que están siendo sometidos a trabajos forzados, quiero enviarles mi magia y mi cariño esperando poder llenar sus corazones de esperanza y luz.