Déco

Déco

jueves, 8 de diciembre de 2011

Sueños de la Tundra (cont)Tribus nómadas - Quien era?




Como pensar ante una belleza del tal magnitud, me lancé ladera abajo, mitad resbalando y mitad corriendo, entre tanto cada vez mas próximas las grandes bestias hervíboras parecían enormes, rumiando de los altos árboles, entre ellos sus pequeños aprendiendo de sus padres jugueteaban sin temor, el río aguas cristalinas y brillantes bajaba con gan velocidad dejando  ver unos pequeños rápidos en los desniveles del abrupto terreno, al fondo un fuego, pues se divisaba el humo, parecían hombres como yo,  unas chozas en círculo a modo de cierre formaban un poblado, las mujeres iban y venían, con los niños, perros correteando, no había hombres, solo eran mujeres y niños, que extraño, me aproximo despacio con mis pesados atavíos. Estiro la mano indicando una vianda al fuego y me la llevo a la boca, al verme dan un salto y se ponen a la defensiva los niños, como si estuvieran totalmente adiestrados desaparecen de mi vista en un santiamén, yo trato de indicarles que no quiero hacerles daño, pero no funciona, huyen despavoridas a sus chozas y me quedo solo en medio del círculo, me acerco a la hoguera para tratar de comer algo, cuando en ese momento siento un golpe enorme que me hace perder el sentido. Ufffff que dolor, ruido, voces es la noche, no puedo moverme, me duelen las muñecas y los tobillos que sucede no veo nada, unas palabras que no entiendo, hay hombres que no puedo ver, parece que estuvieran cantando o algo así, muevo mi cabeza hacia los lados para quitarme lo que me ciega la visión y de repente alguien arrancó la tela que cubría mis ojos, pude divisar un espectáculo mágico, todas las personas del poblado, se hallaban vestidas con unos atavíos decorados con colores llamativos a modo de túnicas, sus cabellos peinados brillaban con la luz de la luna y dejaban ver luces a través de ellos como si de estrellas se tratasen, sus pieles morenas resaltaban con las pinturas de sus caras, los hombres sus cuerpos completamente decorados con dibujos en formas lineales y circulares por todo el torso, jóvenes, fuertes, bailaban sin cesar , los niños igualmente lucían sendos ropajes y coloridos, en un lado del poblado había una especie de tabla con patas donde depositaron todas las viandas, yo me encontraba a poca distancia en una especie de troncos en aspa atado de pies y manos.

Las personas iban y venían  y me miraban al paso, pero solo las hembras jóvenes se reían, sin decirme nada solo susurraban entre ellas, yo no entendía su lengua, que podían estar diciendo? de pronto un grupo de hombres se acercó a mi inquiriéndome con la mano, como preguntándome quien era ? yo quería decirles pero mis palabras no significaban nada para ellos, entonces decidieron soltarme las manos, y yo con mis gestos y dibujando en la tierra pude indicarles lo que había ocurrido y de donde venía, ellos muy atentos asentían con sus cabezas, y cuando terminé pude ver en sus miradas el asombro y la hospitalidad, rapidamente me soltaron los pies y me llevaron a la mesa con las viandas, llamaron a las mujeres y me trajeron ropas y recipientes que contenían colores llamativos, después de haber comido y haberme saciado, bebido una especie de agua roja con un sabor a frutos y olor penetrante, me llevan en volandas hacia el río y sin miramientos me lanzan entre risas y saltos, ahhhhh está helada, por que habrán hecho eso? entonces aparece una hembra joven como una diosa, su caminar y la expresión de su cara, seria pero decisiva,  pelo negro hasta la cintura, piernas fuertes y piel blanca, sus ojos miraban en la profundidad del alma, se recoge el ropaje para no mojárselo y con una especie de trozo de algo se introduce en el agua dirigiéndose a mi, al levantar la mano con esa pieza blanquecina, me hecho hacia atrás y ella con un movimiento rudo me sujeta del brazo, que fuerza tiene, empieza a frotar por mi piel esa cosa suave y espumosa haciéndome gestos con su cara para que me vaya girando, ante la vista de todo el poblado, se reían, se lo están pasando bien, el agua está congelada, nunca me habían hecho pasar por esto, que será? la chica no deja de frotar por mi piel, cabeza, cara, brazos y demás partes de mi cuerpo esta cosa resbalosa, mientras el pueblo disfruta del momento, con un movimiento de sus brazos me inclina hacia dentro del agua y me presiona la cabeza para hundirme, tiene una fuerza descomunal, no puedo respirar ainss, lucho por salir al exterior y cuando lo consigo  puedo disfrutar de la mas hermosa vista que ojo humano haya captado, una piel blanca como la luna, donde las gotas de agua parecían cristales adornando sus brazos y sus preciosas piernas, y sus ojos negros flanqueados por un cabello del color de la noche, se dejaba caer a modo de hilos de seda entorno a su precioso cuerpo a la vez que una amplia sonrisa mostraba  una  perfecta dentición blancos como las perlas y fuertes como el colmillo de mamut, me farfullaba algo ininteligible para mí, pero yo solo seguía sus pasos,  el aire de la noche me envolvía con su aroma que penetraba en mí, grabándose a fuego en mi memoria para quedarse de por vida, quien era esa diosa, que me miraba con ojos que hablaban por sí solos, que se podía leer en ellos su pensamiento, que me decían lo que yo quería escuchar, que veían lo que aún no había llegado, quien era? aquella frescura de la mañana, el descanso de la lucha, el calor de la noche y la paz de mi alma.
Quien era?


PD
Sigue caminando pues aún no sabes las maravillas que te quedan por descubrir.