Era un día, como otro cualquiera, de mi noveno año de vida, recuerdo el color que tenía, era un día gris oscuro, no brillaba, simplemente era un día gris oscuro mate. Muchas personas en mi casa, me agobiaban, hablaban sin cesar, olor a leña quemada, me cogían y me besaban unos y otros, mientras les escuchaba susurrar: pobre ......, así iba pasando de mano en mano mientras caminaba por el interminable pasillo de mi casa, buscando a mi madre, sentía que mi corazón se encogía con cada paso, mi mundo se venía abajo, mis sueños se hacía añicos, y mi castillo se derrumbaba dejando mi vida al garete en un pestañear de ojos.
Mi infancia feliz se había terminado, ahí empezaba mi tortura, se habían terminado las bonitas tardes al calor de la chimenea jugando a ¿quien es quien? las peleas con mi hermana y las cosquillas participativas a la hora de irse a la cama, todo se había terminado en un segundo, solo me quedarían los recuerdos, que será lo que me acompañará el resto de mis dias, eso y unas fotos, para dar fé de que no había sido un sueño, un sueño con un bonito principio y un mal final.
Nada es eterno, pero cuando estamos viviendo un momento maravilloso en nuestra vida, dejamos que se nos olvide que todo es pasajero y que cuando menos lo pensemos, solo viviremos de nuestra memoria y cada día cada año que pasa, esa memoria solo guarda retazos de la realidad y va construyendo una paralela, obviando los mínimos detalles, pero que eran tan hermosos; solo si escribimos todo lo que sentimos sabremos que no se nos olvidará, ni el más mínimo resplandor. Un día dentro de mucho, mucho tiempo, cogeremos el escrito y cuando lo leamos, nos daremos cuenta de la cantidad de cosas que se nos habían trasmemoriado ya, y agradeceremos el haber dejado plasmado nuestros momentos mas importantes.
No quiero resultar cargante, pero hoy ha sido un día duro para mí, por varios motivos, pero sé que como todo en la vida, hay un principio feliz y un final a veces doloroso y otras veces no, lo importante es que nos endurecemos con el paso del tiempo y perdemos la inocencia mental y sentimental, y a veces nuestro corazón se vuelve duro como una roca a la que no le entra la humedad del agua, por mucho que la bañe la ola, pero nadie viene con un libro de instrucciones a este mundo nuestro, así que habrá que ir tocando teclas aquí y allá, a ver que función tiene cada una, habrá algo mas emocionante que empezar a apretar botones a ver que luz se ilumina?
PD
Cuando el sufrimiento nos viene a edad temprana, es más complicado de asimilar que cuando sucede ya a nuestra madurez, que nuestra mente ya está preparada de mejor manera para encajar cualquier cambio traumático.
Quiero compartir este pensamiento y sentir, con tantos niños que están sufriendo todo tipo de vejaciones y de maltrato, porque nadie, sólo ellos pueden saber lo que realmente se siente y se llevará como una pesada carga el resto de sus vidas. ¡¡Mucha fuerza valientes!!
